Inicio INFORMACIÓN GENERAL Historia y tradiciones
INFORMACIÓN GENERAL
PUNTOS DE INTERÉS
RUTAS TURÍSTICAS
VILA-REAL EN IMÁGENES
OCIO y CULTURA
AGENDA
PUBLICACIONES










Historia y tradiciones

Vila-real fue fundada segregándola de los términos generales de Borriana por Jaime I en los últimos años de su vida. Su documento fundacional está fechado en Valencia a 20 de febrero de 1274, siendo una de las escasas fundaciones del monarca aragonés. Los privilegios condedios por Jaime I y sus sucesores le dieron derechos sobre el uso de las aguas del río Mijares, sin los que Vila-real no hubiera sido posible. Desde su fundación Vila-real contó con representación en las Cortes y Diputación del Reino y tuvo el privilegio de usar como insignia propia el pendón real cuatribarrado.

 

La ciudad adopta forma de planta hipodámica, es decir, la de un rectángulo amurallado cruzado por dos calles principales que en su intersección central determinan una plaza mayor porticada (Plaça de la Vila), con foso, puertas fortificadas y torreones en las esquinas (Torre Motxa).

 

 

En el siglo XIV, el aumento de la población obligó a construir fuera de las murallas y así empezaron a formarse los arrabales de Valencia (Raval del Carme) y de Castelló (Raval de Sant Pasqual).

 

En 1329 cambia los fueros de Aragón, con los que se fundó, por los de Valencia. A lo largo del siglo XIV se reconocen y aumentan los privilegios y sufre distintos intentos de separación de la corona que se logran esquivar con costosas contribuciones a las empresas reales.

 

El siglo XVI es un siglo de impulso demográfico y económico que permite al humanista Juan Francisco Más publicar varias ediciones de Erasmo y al Consell contratar los servicios del pintor renacentista Paolo de San Leocadio, así como pagar generosamente el plano trazado de nuestra villa por Rafael Martí de Viciana.

 

Entre 1556 y 1675 se amplia la huerta tradicional regada por la "Sèquia Major" , "Sequiola", "Sobirana" y "Jussana" y se rotura la mayor parte del secano (Madrigal, Pinella y Pla Redó). Vila-real deja oír su voz en las Cortes Valencianas con la actividad desarrollada en ellas por el notario Jeroni Marc Mascarell.

 

El 12 de enero de 1706 el ejército borbónico del conde de las Torres saquea e incendia Vila-real.

 

Entre 1740 y 1780 asistimos a una de las etapas más brillantes y expansionistas de nuestra historia.

 

De 1839 a 1843 se inician las primeras plantaciones regulares de naranjos en los huertos de Manuel Cubedo y Manuel Usó. En 1856, Polo de Bernabé mejora las técnicas de cultivo y explotación. El cultivo del naranjo transformará por completo la huerta y el secano. En este esfuerzo colectivo de transformación tuvo una parte importante el movimiento coopertivo y el asociacionismo de los labradores, destacando la creación, en 1919, de la Caja Rural Católico Agraria.

 

Vila-real deja de ser un pueblo obteniendo el título de ciudad de manos del Rey Alfonso XIII en 1905.

 

La segunda mitad del siglo XIX vió llegar el ferrocarril A.V.T. de red nacional, el de vía estrecha comarcal ("La Panderola") y la luz eléctrica. El primer tercio del siglo XX dotó a la ciudad de unos servicios indespensables para su desarrollo: banca, planes urbanos, nuevos trazados camineros, y suministro municipalizado de agua potable y mercado.

 

Pero el crecimiento acumulado y el mantenimiento inducido por la citricultura, se volvía endeble durante las coyunturas adversas de mercado o meteorológicas. Las nevadas de 1946, 1956 y las fuertes lluvias y heladas del primer lustro de los años 60, hicieron tomar conciencia de la absoluta y peligrosa dependencia de un solo producto y por tanto la necesidad de diversificar y enriquecer la estructura productiva. Es en estos momentos cuando, sin descuidar la citricultura, se opta por una industria tradicional en la comarca, la azulejera, muy ligada por otra parte a la política de fomento de la vivienda y del turismo del período desarrollista, lo que atrae a un buen numero de vecinos de Beas del Segura y de otros lugares de la geografía española sin los cuáles no se podrían haber realizado las importantes transformaciones económicas que tienen lugar en la década de los años 60.

 

Todo este importante proceso de crecimiento económico tiene su reflejo en la vida ciudadana. Vila-real es la segunda ciudad de la provincia y la décima de la Comunidad Valenciana en cuanto a población, y se está convirtiendo por méritos propios en el centro comarcal de servicios, tanto públicos (Hospital comarcal de La Plana) como privados, de la Plana Baixa, la serra d Espada y el valle del río Millars. Vila-real ha demostrado que la industria y la agricultura pueden ser compatibles en el camino para alcanzar el crecimiento y el desarrollo socioeconómico.

A+ A- R
  Cambiar tamaño texto

 Busqueda